
A pesar de que convocó a unas marchas el mismo día en que la reforma laboral iba a pasar por una revisión la Comisión Séptima del Senado no comió de intimidad y le hundió la reforma argumentando que era anticonstitucional.
Quizá eso estaba cantado desde un principio ya que hace poco ocho congresistas le archivaron la reforma por la misma razón.
Y es que el problema está es que la arrogancia de Petro lo ciega tanto, que no ve otra forma para que el congreso le apruebe sus reformas en vez de intimidar al Congreso con marchas a favor de su gobierno.
¿Pero saben que es lo más jodido de todo esto? Es que ya no le copian los electores demostrando que ya no tienen la popularidad de antes.